
Nuestra historia
Manuela Pilco, emigró de la comunidad Cacha de Chimborazo a Quito junto con su esposo e hijos y decidió emprender este proyecto familiar como una forma de subsistir en la ciudad. A pesar de que en sus inicios su trabajo no era valorado por su propia gente, perseveró y poco a poco fue creciendo.
En el 2017 decidimos constituirnos en una sociedad, iniciamos como un emprendimiento de hecho, con la participación de cinco personas. Es cuando aparece el nombre Kinku. En la actualidad, es una empresa familiar constituida como una compañía S. A. S. y donde participan Manuela Pilco, Ana Tomarema, Kaya Janeta, Byron Janeta y yo como gerente general”, señala Illichachi.
Manuela comenzó a elaborar las primeras prendas para sus hijas y la familia, ya que en Quito no existía una marca que ofreciera trajes puruhá y no quería limitarse a la gran demanda de indumentaria otavaleña.
